"La acción solo tiene sentido en la relación y, cuando no entendemos la relación, la acción a cualquier nivel no sirve más que para generar un conflicto. Comprender la relación es infinitamente más importante que buscar cualquier plan de actuación." J. Krishnamurti
El aprendizaje más significativo no nace de la imposición o la memorización, sino de la confianza, la empatía y la conexión emocional entre quien enseña y quien aprende. Cuando existe un vínculo sólido, se activa la vitalidad humana, el ser humano se siente validado y el proceso de enseñanza-aprendizaje se convierte en una experiencia segura que estimula el verdadero desarrollo. La casa, el aula o cualquier espacio formativo, debe ser un ambiente donde el estudiante se atreve a ser quien es, explorar, equivocarse, crecer, pero sabiendo que cuenta con un guía y un entorno que lo sostiene.
El vínculo debe ser la piedra angular del florecimiento humano. La educación debe convertirse en un acto de resistencia frente a una cultura que acelera, expone y exige demasiado pronto. Si, como padres, deseamos que nuestros hijos conserven su infancia, debemos encumbrar la educación a un acto de rebelión.
“El verdadero peligro que amenaza a la humanidad es el vacío en el alma de los hombres, lo demás es consecuencia de ese vacío” Maria Montessori, Educación y paz
Los niños poseen una inclinación innata hacia figuras de autoridad, contacto y calidez, elementos esenciales para su desarrollo. La ausencia de estas figuras referenciales en su entorno genera un estado de desorientación, experimentado como un vacío existencial insoportable. Ya no basta con estar juntos físicamente, es necesario estar presentes de verdad. En este contexto, el reemplazo de la interacción humana por la pantalla no solo resulta insuficiente, sino que agrava la problemática, eclipsando el desarrollo integral de la infancia. La pantalla brilla y la infancia se apaga.
El Dr. Gordon Neufeld dice que el secreto de la crianza no está en lo que hace un padre, sino en quién es para el niño. En una lista de diez puntos, intentare dar algunas pautas para la educación en casa, de manera que fortalezca tanto vinculo como formación.
DECÁLOGO DE LA CONVIVENCIA EN CASA
ORDEN. Existen espacios para cada cosa y actividad. Refiere a la organización y estructura que se establece en el entorno y en las actividades diarias para promover la independencia, la responsabilidad y la concentración en los niños. Incluye: espacios designados, rutinas y horarios, secuencia de actividades, preparación y limpieza. La actividad tiene una secuencia y no se termina hasta que todo vuelve a su lugar y está ordenado.
MINIMALISMO. Dejemos lo que funciona, lo que es más adecuado y útil para la edad del niño. Lo más importante es tener pocas cosas para darle mucho uso. Cuando el ambiente está saturado la creatividad no fluye, por lo tanto, debemos crear un entorno de aprendizaje que sea simple, priorizando la calidad sobre la cantidad.
SILENCIO. El niño necesita espacios con pocos estímulos, necesita el silencio como parte de su crecimiento espiritual. Crear espacios y momentos en los que se reduce al mínimo los estímulos auditivos y visuales, para que los niños puedan enfocarse en su interior y desarrollar su conciencia y espiritualidad.
LIBERTAD. Dar al niño apertura a crear, experimentar, tomar decisiones y actuar de manera autónoma. Modelar y acompañar es la clave.
LÍMITES CLAROS. Establecer un marco de referencia con límites claros, consistentes y justos. Otorgando claridad sobre lo que se puede y no se puede hacer en casa. Dichos limites otorgan consecuencias naturales o lógicas. Esto apoya en entender que sus acciones tienen consecuencias y a tomar responsabilidad por sus decisiones.
ACTIVIDADES JUNTOS. Durante cada día hay momentos para estar juntos y otros de quehacer individual. Fomentar la conexión con experiencias significativas, para luego lograr tiempos de independencia, es un referente en la convivencia familiar.
ÁREAS DE INTERÉS. Identificar que le apasiona al otro. A cada persona le gustan cosas diferentes, por lo tanto, es importante dedicarle un tiempo a cada uno. Tomar los intereses individuales como punto de conexión.
RESPETO. Reconocer y valorar la voluntad de los niños. Honrar que el niño quiera o no iniciar una actividad. Acordar que si eligió comenzar debe terminar. Respetar la voluntad del niño, pero sin olvidar los límites.
RECREACIÓN. Tenemos la capacidad de ver las cosas desde una perspectiva diferente y de encontrar la alegría y creatividad en las actividades diarias. Ver las cosas con ojos nuevos, con una mente abierta y curiosa, como si fuera la primera vez que las viera.
VIVIR EL PRESENTE. Valorar este gran regalo con lo que nos ilumina la infancia y aprovechar cada oportunidad para crear vínculos y fortalecer la primera comunidad, la familia.
“Entre los muchos intentos de guiar a la sociedad hacia reconstrucción, todavía nos falta uno que aborde directamente el alma humana.” Maria Montessori, El nuevo niño y la paz (2023)
Eder Cuevas Iturralde, AMI Entrenador de Administradores
