La independencia en términos generales se defineno solo como la ausencia de ayuda, sino como la "libertad del control, la influencia, el apoyo o la asistencia de otros". Para María Montessori, la independencia es el resultado de un desarrollo natural y el proceso de autoconstrucción, através del cual, el niño alcanza sucesivamente diferentes estados de independencia.
Naturaleza y la Búsqueda Inherente de Independencia
La naturaleza intrínseca del niño lo impulsa hacia la independencia funcional. A diferencia de otras especies, cuya independencia físicas es rápida y vital para la supervivencia, la del ser humano es un proceso continuo que abarca tanto el desarrollo físico como el desarrollo psiquico a lo largo de toda la vida. Al nacer, el ser humano está incompleto. El niño nace con el potencial de convertirse en un ser humano de su tiempo y lugar. La naturaleza le otorga poderes que lo guiarán en este proceso de autoconstrucción, lo que resulta en el desarrollo de diferentes niveles de independencia.
El ser humano nace con un potencial inmenso, guiado por fuerzas naturales para el proceso de autoconstrucción y el logro de la independencia. La "Mente Absorbente" permite al niño encarnar de su ambiente lo necesario para su formación. La "Horme" y las "Tendencias Humanas" lo impulsan a interactuar con el ambiente, mientras que los "Períodos Sensibles" potencian el desarrollo de características específicas, contribuyendo a la formación de una personalidad completa. Durante el período del "Embrión Psíquico" (aproximadamente desde el nacimiento hasta los tres años), se configuran los órganos psíquicos esenciales: lenguaje, movimiento, inteligencia, voluntad y emociones, que son los cimientos de una personalidad con independencia funcional.
El Desarrollo de la Independencia desde el Nacimiento hasta los Tres Años
Montessori afirmó que "el niño normal pasa de una conquista de independencia a otra. Todos los fenómenos de la infancia, caminar, hablar, etc. son conquistas de independencia" [1] Este camino se despliega en etapas caracterizadas por cambios Dsicos y psicológicos que conducen a nuevos niveles de autonomía. Aunque la independencia es un proceso vitalicio, este artículo se centra en las fases cruciales desde el nacimiento hasta los tres años.
1. El Nacimiento como Afirmación de Independencia
El nacimiento es la primera gran afirmación de independencia. Durante el embarazo, los órganos físicos se forman, completan y quedan listos para funcionar autónomamente. Al nacer, el cuerpo del niño puede respirar por sí mismo y ya no necesita a la madre para digerir su alimento. El recién nacido está listo para crear un nuevo apego con el ambiente fuera del útero. El período simbiótico inicial, a través del cuidado y manejo materno, es vital para que el niño desarrolle confianza básica y se vincule con su entorno. Una relación sólida con la madre en esta etapa es fundamental para los desarrollos futuros, permiFendo al niño percibir el mundo como un lugar seguro y estar dispuesto a interactuar con él.
2. El Destete: Un Camino Biológico y Psicológico
El destete es una etapa importante para avanzar en la independencia, siendo un proceso tanto biológico como psicológico. Alrededor de los cinco o seis meses, el niño muestra señales de estar listo para el destete, que incluyen aspectos biológicos y psicológicos, como el interés por la comida. La naturaleza guía este proceso, y el adulto debe facilitarlo. Físicamente, al finalizar este proceso, el niño ya no depende de la leche materna como fuente de nutrición, estando listo para alimentarse con los alimentos del entorno. Psicológicamente, su independencia crece exponencialmente. La capacidad de elegir entre una variedad de alimentos y recibirlos en una nueva forma, idealmente sentado a la mesa frente a su madre, simboliza una separación psicológica. Un desapego saludable de la madre fomenta una vida social más amplia y una mayor independencia emocional.
3. El Movimiento como Conquista de Autonomía
Desde el nacimiento, el niño es impulsado por una fuerza interna a desarrollar su capacidad de movimiento voluntario. El camino hacia el caminar está marcado por
hitos que otorgan al niño nuevos niveles de independencia. A través del desarrollo del movimiento voluntario, el niño se convierte en dueño de su cuerpo. A medida que progresa la mielinización y el niño interactúa con el ambiente, es capaz de levantar la cabeza, rodar, gatear y, finalmente, ponerse de pie, ganando nuevas perspectivas del mundo y explorándolo más a fondo. La separación física y psicológica del adulto ocurre gradualmente.
Caminar es la indicación más obvia de que el niño ha ganado independencia de movimiento. Físicamente, le otorga un nuevo nivel de libertad: puede elegir dónde ir y llegar de forma independiente, ejerciendo así su voluntad. Puede moverse sobre sus piernas mientras sus manos están libres para explorar, transportar objetos y transformar el ambiente. Psicológicamente, el niño gana confianza y mayor seguridad en su cuerpo. Al verse moverse como quienes lo rodean, desarrolla un nuevo sentído de pertenencia. Caminar simboliza la "preparación del niño para una vida más autónoma y construye las bases para la independencia intelectual.
4. Control de Esfínteres
Los esfínteres son músculos voluntarios que se desarrollan como el resto del cuerpo. Cuando el proceso de mielinización los alcanza, necesitan ser ejercitados para ser dominados. Ser capaz de controlar los esfínteres y ser independiente en el uso del inodoro le da al niño el poder de controlar sus funciones corporales, lo que impacta en su independencia física y psicológica.
5. El Lenguaje como Herramienta Social y Personal
Con la adquisición del lenguaje, el niño alcanza un nuevo nivel de independencia, pudiendo comunicar sus sentímientos, deseos y necesidades. Es un gran paso hacia la autonomía. Desde el llanto inicial, el recién nacido gana nuevos medios de comunicación, aprendiendo a señalar, producir sonidos y gestos. Con cada nueva herramienta, su independencia crece, siendo el habla el mayor logro comunicatívo. Antes de hablar, se observa su impulso interno para desarrollar el lenguaje, imitando los movimientos de la boca del adulto. Progresa del balbuceo a la primera palabra intencional. Alrededor de los 24 meses, ocurre la "explosión del lenguaje", un gran logro que le permite no depender del adulto para expresar sus deseos y voluntad.
Psicológicamente, la capacidad de hablar le da al niño un sentído de poder y control sobre su entorno, y una clave para el mundo social. Puede interactuar más libremente y desarrollar un sentído más profundo de pertenencia. Cuando comienza a usar el pronombre "yo", se evidencia la integración del ego, marcando un momento en que se percibe como una entídad diferente deladulto, logrando independencia psicológica. El habla le ayuda a construir su identídad personal, expresarse y estructurar sus pensamientos a través de la formación de conceptos. A lo largo de su vida, el niño refinará sus habilidades lingüístícas, aumentando su independencia.
6. La Crisis de Autoafirmación
Esta crisis demuestra que el niño ha dado otro gran paso hacia la independencia y la humanización. También conocida como crisis de oposición (los "terribles dos"), el niño comienza a decir "no" a las petíciones. A través del ejercicio de decir "no", busca que sus decisiones sean consideradas y prueba el poder que tíene en el entorno mediante la elección. Está desarrollando su voluntad, integrando su ego y volviéndose psicológicamente independiente. Se convierte en un "individuo". Superar esta crisis significa que el niño ahora puede tomar decisiones y asumir responsabilidades. La referencia a sí mismo como "yo" marca la resolución de esta crisis.
El Ambiente Preparado y el Rol del Adulto en la Independencia
El primer objetívo del ambiente preparado es, en la medida de lo posible, hacer que el niño en crecimiento sea independiente del adulto. Esto implica proporcionar un lugar donde pueda hacer cosas por sí mismo, vivir su propia vida, sin la ayuda inmediata de los adultos. La preparación del ambiente es crucial para que la naturaleza del niño pueda desplegarse y funcionar, permitíendo que absorba lo que necesita para converFrse en la persona que está destínado a ser.
Esta preparación debe realizarse en dos niveles: físico y no físico. El adulto y el ambiente deben estar preparados para satísfacer las necesidades cambiantes del niño en cada etapa. Desde el nacimiento, el niño necesita orden y rutínas para crear puntos de referencia y libertad de movimiento para explorar. La tarea del adulto es fomentar la comprensión del ambiente, presentándolo de forma clara y permitíendo su exploración con todos los sentídos. El ambiente debe ser rico en experiencias reales, ofrecer libertad dentro de límites claros y proporcionar elecciones reales con consecuencias naturales.
La observación es clave para que el adulto prepare adecuadamente el ambiente, identíficando y eliminando obstáculos al desarrollo de la independencia. Como dice el principio Montessori: "Ayúdame a hacerlo por mí mismo". La preparación cuidadosa permite al niño esforzarse al máximo en su proceso de autoconstrucción.
Conclusión
La independencia es el resultado de un desarrollo natural. La naturaleza provee lo necesario para este desarrollo, y por lo tanto, para la independencia. Sin embargo, la autoconstrucción solo puede ocurrir a través de la interacción con el ambiente. En este viaje continuo hacia la independencia, el niño es guiado por la mente absorbente y los períodos sensibles para “separarse” de los adultos y buscar conocimiento a través del trabajo en su ambiente. Esto le permite desarrollar todas las características físicas yno físicas de un ser humano independiente. En cada etapa, el adulto debe reconocer cada paso, prepararse para el siguiente y proporcionar el mejor ambiente para el desarrollo.
La independencia es parte inherente de la naturaleza humana, por lo que el niño Fene un impulso interno que lo guía hacia ella. El papel del adulto es facilitar este proceso, estando preparado y preparando el ambiente para permitir al niño la libertad de desarrollarse. “En realidad, es la naturaleza quien ofrece al niño la oportunidad de crecer, le da la independencia y lo guía hacia la libertad. [2]
Teanny Hurtado V., AMI 0–3 Trainer
